No siempre buscas hacerlo perfecto
Cuando pensamos en perfeccionismo, solemos imaginar a personas extremadamente organizadas, detallistas o exigentes.
Pero muchas veces el perfeccionismo no tiene tanto que ver con hacer las cosas perfectas.
Tiene más que ver con intentar evitar errores.
Con evitar críticas.
Con evitar decepcionar a otras personas.
Con evitar sentir vergüenza o fracaso.
Por eso el perfeccionismo suele ser mucho más agotador de lo que parece desde fuera.
Qué hay detrás del miedo al error
Equivocarse forma parte de cualquier aprendizaje.
Sin embargo, para algunas personas el error tiene un significado mucho más profundo.
No es simplemente una equivocación.
Se convierte en una prueba.
Una señal de insuficiencia.
Una confirmación de que no son lo bastante buenas, competentes o capaces.
Cuando el error adquiere este peso emocional, es lógico intentar evitarlo a toda costa.
Y ahí es donde suele aparecer el perfeccionismo.
Cómo se manifiesta en el día a día
El miedo al error no siempre se presenta de forma evidente.
A menudo aparece disfrazado de responsabilidad, prudencia o preparación.
Por ejemplo:
- Revisar varias veces una tarea antes de entregarla.
- Posponer decisiones importantes.
- Dedicar demasiado tiempo a detalles poco relevantes.
- Evitar situaciones nuevas por miedo a no hacerlo bien.
- Sentir ansiedad antes de cualquier evaluación o exposición.
Desde fuera, estas conductas pueden parecer virtudes.
Por dentro suelen vivirse con mucha tensión.
El coste oculto del perfeccionismo
Intentar evitar errores puede parecer una estrategia razonable.
Sin embargo, tiene un precio.
Más tiempo.
Más energía.
Más preocupación.
Más ansiedad.
Además, existe una paradoja importante.
Cuanto más intentas garantizar que nada salga mal, más pendiente estás de los posibles errores.
Y cuanto más pendiente estás de ellos, más presentes parecen.
Cuando el perfeccionismo genera bloqueo
Muchas personas perfeccionistas no tienen problemas para trabajar duro.
Lo que les cuesta es actuar cuando no tienen garantías.
Si sienten que algo puede salir mal, aparecen las dudas.
Las revisiones constantes.
La procrastinación.
La sensación de que todavía falta algo antes de dar el siguiente paso.
Y así, lo que comenzó como un intento de hacer las cosas bien puede terminar generando bloqueo.
Qué puede ayudarte a relacionarte de otra manera con el error
La solución no suele consistir en obligarte a cometer errores ni en rebajar todos tus estándares.
Tampoco en dejar de ser una persona responsable.
Muchas veces el cambio empieza al cuestionar la importancia que atribuyes al error.
Preguntarte:
- ¿Qué significa para mí equivocarme?
- ¿Qué temo que ocurra si algo no sale bien?
- ¿Estoy evaluando el error de forma realista?
- ¿Le exigiría lo mismo a otra persona?
Estas preguntas suelen abrir perspectivas nuevas.
Cómo empezar a recuperar libertad
Las personas perfeccionistas suelen vivir como si cada decisión fuera definitiva.
Como si cada error tuviera consecuencias enormes.
Como si siempre estuvieran siendo evaluadas.
Sin embargo, la mayoría de los errores cotidianos tienen mucho menos impacto del que imaginamos.
Aprender a tolerar la incertidumbre y aceptar cierto margen de imperfección suele aportar algo muy valioso:
Más libertad para actuar.
Más capacidad para aprender.
Y menos energía invertida en intentar controlar lo incontrolable.
Una reflexión para terminar
Quizá el objetivo no sea dejar de cometer errores.
Eso sería imposible.
Quizá el objetivo sea dejar de medir tu valor personal cada vez que algo no sale exactamente como esperabas.
Porque cuando el miedo al error deja de dirigir tus decisiones, aparece mucho más espacio para crecer, aprender y avanzar.
Actualmente estoy de baja por maternidad
Durante los próximos meses estaré disfrutando de mi permiso de maternidad y no estaré atendiendo nuevos procesos terapéuticos.
Si te has sentido identificada con el perfeccionismo, el miedo a equivocarte o la presión constante por hacerlo todo bien, puedes dejar tus datos de contacto a través de este formulario:
Cuando vuelva a abrir agenda en noviembre, te avisaré personalmente para que podamos valorar juntas cómo reducir esa presión y recuperar una relación más tranquila contigo misma.
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